La edad cronológica y la edad biológica

16 jul 2026

La edad cronológica y la edad biológica

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¿No les ha pasado que cuando se reúnen con antiguos colegas, ya sean hombres o mujeres, y tienen algún tiempo sin verse, surgen los clásicos comentarios de: "¡Qué jod... te ves!" o "¿Ya viste a fulanita cómo se le colgó todo?". Y mejor no le sigo, porque o me dan la razón o me van a decir que no es cierto… y nos vamos a pelear.

Pero en la actualidad ya no es tan importante cómo nos vemos por fuera, sino cómo estamos por dentro.

La edad que vemos por fuera es la edad cronológica, la cual se cuenta desde el día en que nacimos hasta la fecha actual. En cambio, la edad biológica se determina mediante estudios de laboratorio que evalúan cómo se encuentra realmente nuestro organismo.

Sin embargo, hay que tener cuidado, porque la edad biológica no siempre es menor que la cronológica. Después de realizar algunos estudios, puede resultar incluso mayor que la edad que tenemos desde nuestro nacimiento. Y ahí sí estamos en problemas.

¿Cómo se mide la edad biológica?

Existen diversas pruebas que ayudan a estimarla.

Una de ellas es el test epigenético, conocido como la metilación del ADN, que puede realizarse mediante una muestra de sangre o saliva. Estos estudios funcionan como relojes biológicos que, al compararse con grandes bases de datos poblacionales, permiten estimar la edad celular de nuestro organismo.

Otra prueba consiste en medir la longitud de los telómeros, una parte de los cromosomas. Sin embargo, esta medición no garantiza que no te atropelle un autobús en la calle y, aunque tengas los telómeros muy largos… hasta ahí llegaste.

Otros estudios y algoritmos

Además de las mediciones directas, hoy existen algoritmos que, al analizar distintos parámetros del organismo, pueden estimar una edad biológica aproximada.

Entre ellos se encuentran:

  • Glucosa y hemoglobina glucosilada.

  • Perfil de lípidos.

  • Proteína C reactiva.

  • Función renal y hepática.

  • Perfil hormonal (tiroides, testosterona, entre otros).

Nuevas herramientas en investigación

También se estudian otras alternativas que podrían ayudar a mejorar nuestra edad biológica, aunque aún se necesita mayor evidencia científica.

Entre ellas destacan:

  • Células madre mesenquimales.

  • Exosomas.

  • Péptidos.

  • Otros elementos que continúan en investigación para conocer su verdadero potencial.

Los indicadores físicos también cuentan

La edad biológica no depende únicamente de los estudios de laboratorio.

También existen parámetros físicos importantes, como:

  • Capacidad respiratoria (VO₂ máximo).

  • Composición corporal.

  • Velocidad de marcha.

  • Fuerza de prensión manual.

  • Calidad del sueño.

  • Nivel de actividad física.

Lo que hoy tiene mayor respaldo científico

Dentro de todos los estudios y pruebas disponibles, las estrategias que cuentan con mayor evidencia para desacelerar el desgaste del organismo y favorecer una mejor edad biológica son:

  • Realizar ejercicio aeróbico de forma regular.

  • Hacer entrenamiento de fuerza.

  • Llevar una alimentación lo más natural posible.

  • Mantener un peso saludable.

  • Dormir entre 7 y 9 horas.

  • Controlar la presión arterial.

  • Prevenir o controlar la diabetes.

  • Reducir el estrés crónico.

  • Evitar el tabaco.

  • Limitar el consumo excesivo de alcohol.

¿Hacia dónde vamos?

Existen muchos otros métodos para medir la edad biológica que sería imposible explicar en este espacio. Lo importante es que la investigación continúa avanzando.

Podemos decir lo siguiente:

Para la medicina regenerativa y la medicina del deporte es más importante hablar de edad biológica que de edad cronológica. Incluso en el caso de los deportistas, conocer la edad biológica puede ayudarnos a estimar cuánto tiempo más podría seguir compitiendo un atleta, en lugar de simplemente decir que ya está viejo y debe retirarse.

Actualmente todavía no existe un tratamiento específico que haya demostrado de manera consistente y reproducible reducir la edad biológica en humanos y, al mismo tiempo, aumentar la longevidad saludable.

Pero, ¿saben qué?... Para allá vamos.

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